¿A qué está jugando @ahorapodemos en España?

Las pasadas elecciones del #20D dieron como resultado un panorama nunca visto en la democracia española. Cuatro grandes grupos parlamentarios tienen en sus manos la formación de gobierno, pero no pueden hacerlo solos, necesitan el apoyo de más partidos. Y jamás había ocurrido que el partido con más votos en las elecciones, no fuera el único e indiscutible que pudiera formar gobierno.

La crisis económica, los casos de corrupción que afectaron a todos los partidos, los amagos independentistas, un gobierno déspota y autoritario, y la irrupción de nuevos partidos, que supuestamente eran el resultado de ese malestar, han provocado una situación que roza la ingobernabilidad.

Y en este caso las matemáticas son claras. Para formar gobierno, en la primera votación parlamentaria, hace falta superar la barrera de los 175 diputados que voten a un candidato a la presidencia del gobierno. El presidente en funciones, Mariano Rajoy, no lo puede conseguir, y eso es algo que ya se da por hecho. Salir elegido en segunda votación, en la que sólo requeriría más votos a favor que en contra, tampoco va a ser posible. PP y Ciudadanos tendrán más negativos que positivos. Y por ello, lo que más le interesa al Partido Popular es alargar el proceso, dar sensación de partido de estado, de un presidente que sigue trabajando, y agotar todos los tiempos para que se convoquen nuevas elecciones.

En el Partido Popular saben que unas nuevas elecciones conllevarían un aumento importante en su votación, a través de un “voto útil”, que se desplazaría desde Ciudadanos hacia ellos. Al igual que unas nuevas elecciones debilitarían al principal partido de la oposición, el PSOE, al traspasarse, con toda seguridad, votos de ellos hacia Podemos. El Partido Popular es consciente de que pase lo que pase, tiene todas las de ganar.

¿Y por qué no forma gobierno la izquierda?

En la izquierda las cosas no pueden estar más caóticas. No hay intención de que Podemos quiera negociar con el PSOE, la segunda fuerza parlamentaria. Bajo una supuesta autoridad, que les da estar empatados a votos con el partido socialista, los líderes de Podemos, y de sus partidos regionales, parecen sentir náuseas ante la idea de apoyar, o formar gobierno, con el PSOE, la casta de la izquierda. Han trazado la línea roja del referéndum de autodeterminación en Cataluña (y tal vez en Euskadi, como mínimo) y no se apartan de su idea. Si el PSOE quiere el apoyo de Podemos, tiene que permitir la convocatoria de un referéndum en Cataluña, algo que no está dispuesto a conceder, en defensa de la unidad territorial de España. Ante esa posibilidad, por el momento, todo se detiene.

Sin embargo, esta alianza de izquierdas, que necesitaría el apoyo de más partidos progresistas en el Parlamento, es la única que podría conseguir, en segunda votación, formar gobierno cuando les tocara a ellos presentar candidato a la presidencia.

Es llamativo que Podemos, que recibió millones de votos, y no todos fueron de Cataluña o de nacionalistas, ignore a los votantes que optaron por Pablo Iglesias, y su formación, como medio para erradicar al Partido Popular del poder.

Es por ello que da que pensar que Podemos esté dispuesto a permitir que gobierne la derecha, como va a ocurrir con un gran margen de seguridad, a que se cree una gran alianza de izquierda que busque una salida de la crisis más humana y social. El PSOE ha manifestado y reiterado su “no” rotundo al PP, y su voluntad de conformar una gran alianza progresista, aceptando, e incluyendo, mucho del programa electoral de izquierda y social de los demás partidos, mientras que Podemos parece complacido, y a gusto, con lo conseguido, y con ser un partido de oposición. ¿Será miedo a gobernar?

Desde Podemos se alega que no es negociable el referéndum en Cataluña porque lo llevaron en su programa, y que prefieren no gobernar antes que no cumplir con lo prometido. Sin embargo, como ya han manifestado públicamente algunas voces críticas hacia Pablo Iglesias, en el interior de Podemos, hay ocasiones en las que hay que saber posponer una propuesta, o una promesa electoral, por un bien mayor. De lo contrario, la izquierda puede perder la oportunidad, que tiene en este momento, de construir una alternativa progresista y social.

Si efectivamente todos los procesos constitucionales y parlamentarios se agotan, y hay nuevas elecciones generales en España, los españoles se encontrarán con una elección que tendrá sabor y color a referéndum sobre la continuidad del gobierno de Rajoy.

La potencial campaña del PP, con Mariano Rajoy de candidato, se basará en que ellos son los únicos que tienen la seriedad y la capacidad para gobernar, y que las demás opciones no son viables ni formales. Desde Ciudadanos y Albert Rivera llamarán a los votantes indecisos, y de derechas, bajo la supuesta premisa de que ellos son los únicos que pueden asegurar la unidad territorial, y ser el partido decisivo para formar gobierno. En el PSOE, con o sin Pedro Sánchez de candidato, llamarán a la unidad de la izquierda bajo sus siglas y buscarán sacar rédito a las inseguridades, e inconsistencias, de Podemos, exponiéndolo como un partido que no desea el bien mayor para España. Y si no lo hacen, deberían hacerlo. Y Pablo Iglesias y Podemos, claramente, basarán su campaña en un llamado al “voto útil”, para ser la única fuerza política de izquierda que pueda detener al PP.

Los votantes de derechas aumentarán según las últimas estimaciones. Saldrán a votar más que en las elecciones del #20D. Y concentrarán su voto en el Partido Popular, dejando a Ciudadanos con aproximadamente el 10% de los votos globales.

Los votantes de izquierda, por su parte, en unos nuevos comicios, descenderán sustancialmente. La abstención será la nota generalizada en la izquierda. Los que decidan participar, deberán elegir si se vuelcan sobre alguna de las dos opciones, PSOE o Podemos, o provocan otra división del voto que conlleve a una derrota anunciada de la izquierda.

¿Cómo reaccionarán los votantes ante la actitud de Podemos? ¿Habrá un “voto útil” imprevisto hacia el PSOE? ¿El Partido Popular ganará ampliamente junto a Ciudadanos o, incluso, logrará la mayoría absoluta tan deseada? ¿Se volverá a generar un escenario parlamentario de ingobernabilidad? ¿O los partidos de izquierda se darán cuenta de la trascendencia de este momento y decidirán actuar en consecuencia, aportando tranquilidad y esperanza a los españoles, mediante una gran alianza progresista?