Beltrones, el hombre del Presidente

Encabezado -Beltrones - Sirac Communication

México está en estado de shock. Los aterradores sucesos de los últimos meses, la escalada de violencia, la desinformación y la incertidumbre sobre el futuro del propio país, han envuelto a la ciudadanía en una extraña sensación de pena, rabia y desolación.

Es evidente la necesidad de que algo cambie en México. La percepción de inseguridad ha dado paso a una realidad de impotencia como no había sido experimentada en los últimos años. La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa ha provocado una respuesta dispar de la ciudadanía, por un lado están las manifestaciones pacíficas, lógicas y necesarias, y por otro lado están las manifestaciones violentas, destructivas, que atacan físicamente día sí y día también a las instituciones y símbolos del estado mexicano. La violencia no puede ser la respuesta a la violencia. Sin embargo no hay que olvidar que el ser humano, ante la desesperación, es el ser más violento del mundo. Es por ello que en México urge la esperanza.

El cambio que se necesita es profundo y complejo. Pasa por muchísimas áreas, desde económicas y educativas, hasta de seguridad pública. No se puede esperar un México fuerte y propositivo si no se ataca la desigualdad, o la falta de acceso a los servicios educativos, o se aumentan las alternativas laborales para millones de personas, que acaban recurriendo al empleo informal, y en ocasiones, alegal o, incluso, ilegal.

Insinuar la dimisión del Presidente Peña es a la par tan ridículo como inútil, pues eso no aportaría una solución, sino que agravaría la situación ante un escenario manifiesto de desgobierno. Caso muy similar ocurre ante los planteamientos de que algún miembro del gabinete presidencial deba dimitir. La dimisión del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, no serviría para apaciguar el país de un día para otro. Sin embargo, a diferencia del Presidente, la destitución del titular de la Secretaría de Gobernación, demostraría un cambio de rumbo, de estrategia y de objetivos. Eso, en concreto, es lo que se precisa ahora, y lo que espera del Gobierno la población.

La cuestión es, por tanto, cuál es el cambio que se necesita. The Economist levantó mucho revuelo estos días al proponer al actual Coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones, como nuevo Secretario de Gobernación. Y no es para menos.

La capacidad y resolución del Diputado Beltrones es evidente tanto para el llamado círculo rojo como para la ciudadanía. Su ya larga trayectoria lo evidencia como un político con mentalidad de estado, un estratega de tal magnitud que incluso llega a intimidar. Sin embargo, ¿es el indicado para el cargo y para la tarea que está por delante?

Los desafíos son muchos. El primero y obvio es apaciguar los estados en los que tanto la delincuencia organizada como los grupos violentos de indignados están provocando un caos institucional sin precedentes. El segundo desafío es unir a todas las fuerzas políticas, de todos los signos, a los gobiernos estatales y a todas las instituciones de todos los niveles, para un Pacto de Estado como jamás ha habido uno en México.

Este pacto sin precedentes debe incluir una serie de puntos de elementalísima necesidad. Primero, asegurar un sistema de control, ya sea de parte de los propios partidos políticos o a través del INE, de candidatos para que estos no tengan vínculo alguno con la delincuencia organizada. Segundo, fomentar la educación a todos los niveles. Tercero, apoyar activamente la creación de alternativas laborales para jóvenes en todo el país. Y, por último, fortalecer el sistema judicial y de seguridad del país, modernizándolo y limpiándolo de corrupción.

No es una tarea fácil, ni llevará poco tiempo. El Diputado Beltrones ha sido una pieza clave para lograr los acuerdos, con las diferentes fuerzas políticas, que han permitido la aprobación del ambicioso paquete de reformas del Presidente Peña en estos años. Y esa capacidad de acuerdos y de negociación va a ser indispensable para que, sea cual sea el camino que adopte el Gobierno Federal, se llegue a los acuerdos ineludibles que necesita el país. Puede que, efectivamente, Manlio Fabio Beltrones sea la persona indicada, sea el hombre del Presidente.

Sin embargo, ¿el Presidente lo querrá en su gabinete, como hombre fuerte del gobierno? Vivimos tiempos excepcionales en México, y hacen falta acciones excepcionales. Hay quien sitúa al Diputado Beltrones, si se convierte en Secretario de Gobernación, en presidenciable dentro de cuatro años, y que eso iría en contra de los objetivos del Presidente. Sin embargo, para eso faltan aún unos años, y si este gobierno quiere mantenerse en Los Pinos, debe empezar por solucionar la crisis que atraviesa, y por devolver a México la ilusión que hoy no tiene.

 

Artículo publicado originalmente en SDP Noticias.